
Estoy en mi silencio, en mi momento, me oigo y me escucho
únicamente a mí y mi yo.
Ese que me acompaña siempre. Me gusta este momento, y a lo lejos ruidos que no escucho y que no estorban; movimiento de platos, tazas, maquinas que realizan ese sabor que tanto me gusta, el café, es como un ritual,
azúcar, poco, casi nada, la cucharilla sumergida en él,
danzando y creando sobre la fina capa de espuma, dibujos que nacen y mueren casi al mismo instante.
Voces vecinales de vidas ajenas en mesas cercanas. Y necesito de él, de ese mi momento como al agua que calma mi sed.
Y es que este ruido, ese ir y venir de lo que me rodea, es música de fondo. A pesar de tanto ajetreo, me siento sola, rodeada tan sólo de mi silencio en la voz, y de mi soledad elegida.
únicamente a mí y mi yo.
Ese que me acompaña siempre. Me gusta este momento, y a lo lejos ruidos que no escucho y que no estorban; movimiento de platos, tazas, maquinas que realizan ese sabor que tanto me gusta, el café, es como un ritual,
azúcar, poco, casi nada, la cucharilla sumergida en él,
danzando y creando sobre la fina capa de espuma, dibujos que nacen y mueren casi al mismo instante.
Voces vecinales de vidas ajenas en mesas cercanas. Y necesito de él, de ese mi momento como al agua que calma mi sed.
Y es que este ruido, ese ir y venir de lo que me rodea, es música de fondo. A pesar de tanto ajetreo, me siento sola, rodeada tan sólo de mi silencio en la voz, y de mi soledad elegida.
Que gran momento, que sabor más intenso es estar contigo misma.
Mis pensamientos, empujan palabras construidas de sentimientos; pasiones, ilusiones, temores, inquietudes, reflexiones… es un sin parar. Observo mi mano y de mis dedos emanan danzas en letras caídas sobre el papel, escribo, tacho, anotación lateral, interrogante…
Y me doy cuenta de que mi mano, me gusta –a pesar de ser regordeta- y ella en el silencio de su danza me seduce.
Su baile en vals, en tango, en merengue, en chacha, en bolero… el baile depende del momento, de ese momento de mi soledad sonora,
que me llena
que me apasiona
que me excita
que me ilusiona
y el que hace que mi mano, baile.
Mi café
con poco azúcar
y mi mesa de siempre...
Mis pensamientos, empujan palabras construidas de sentimientos; pasiones, ilusiones, temores, inquietudes, reflexiones… es un sin parar. Observo mi mano y de mis dedos emanan danzas en letras caídas sobre el papel, escribo, tacho, anotación lateral, interrogante…
Y me doy cuenta de que mi mano, me gusta –a pesar de ser regordeta- y ella en el silencio de su danza me seduce.
Su baile en vals, en tango, en merengue, en chacha, en bolero… el baile depende del momento, de ese momento de mi soledad sonora,
que me llena
que me apasiona
que me excita
que me ilusiona
y el que hace que mi mano, baile.
Mi café
con poco azúcar
y mi mesa de siempre...
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